domingo, 5 de diciembre de 2010

TANGOS MALEVOS

TANGOS MALEVOS

MARIAN PIDAL



El madrileño Antonio Bartrina cumple veinticinco años enredando tangos y liberando milongas. Un cuarto de siglo que marca un abismo entre el chico de ayer que salía en La Bola de Cristal y el tanguero recio de hoy.
Bartrina es el eje sobre el que gira el grupo Malevaje y Ariel Hernández, su colega en el proyecto a dúo Tango Jondo. De gira por el Norte, actuaron el martes en Oviedo dentro del ciclo 'Música del Siglo XX'.
La voz de Bartrina, tan peculiar, tan de barrio genuino de nuestros días, resumió cinco décadas de tango clásico y ortodoxo; ese tango agridulce del que se apoderaron los marginales derrotados y los soñadores ingenuos mientras se arrastraban por cafetines de poetas y boliches de arrabal.
Bartrina interpretó, desde la convicción y el coraje, las crónicas de quejido y languidez que cantan a los chorros, otarios, pechadores, bacanas y pebetas; los prototipos del tango malevo bonaerense de bandoneón y versos lunfardos. Veintidós tangos seguidos con devoción por el público del auditorio de Cajastur que lanzó peticiones desde el patio de butacas y tarareó casi todo el repertorio.
Antonio y Ariel, tablas y oficio a las espaldas, amortiguaron la desazón de los poemas y estiraron el tiempo con intervenciones distendidas que alcanzaron el paroxismo de la comicidad cuando Bartrina recitó un poema hilarante y astracanesco. Bartrina, voz y batuta; Hernández, acompañante y discípulo.
En la velada, honda y vehemente, abundaron los tangos orilleros primitivos y los cosmopolitas de la Generación de los cuarenta. Versos y compases de los históricos Le Pera, Lomuto, Gardel, Discépolo, Flores, Mores, Expósito y Collazo, entre otros, rezumaron en las versiones de 'Esta noche me emborracho', 'Cambalache', 'Mano a mano', 'Si soy así', 'Melodía de arrabal', 'En esta tarde gris', 'Afiches' y 'Garufa'.
Los herederos del tango temperamental y desgarrado vivieron su noche. Lleno.


El Comercio, periódico de Gijón



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